Mons. Valentí Miserachs: "A cúria é um galinheiro; faz muita falta alguém que a coloque na linha, que saiba governar"


Em entrevista ao site de língua espanhola, Periodista Digital, o Mons. Miserachs, mestre da capela de Santa Maria Maior em Roma afirmou que  "a cúria é um galinheiro; faz muita falta alguém que a coloque na linha, que saiba governar". 

O vídeo da entrevista pode ser visto aqui:

 

(José Manuel Vidal, enviado especial a Roma).- Valentí Miserachs es maestro de capilla en Santa María la Mayor (Roma). Español de origen, es quien canta y dirige las eucaristías en la basílica.
En la sacristía del cardenal Santos Abril, Valentí nos habla del momento actual que vive el Vaticano: "No es el caso de cantar un réquiem ni de estar tristes; el Papa ya no es Papa, pero vive".
Cuenta que Ratzinger quería que se constituyera un Pontificio Consejo para la Música Sacra, pero que una vez nombrado Papa, "no habló más del tema".
Desde su relación personal con el ahora Papa emérito, afirma que "a Benedicto XVI le han impuesto muchas cosas durante su pontificado". Y sobre el próximo elegido opina: "La Curia es un gallinero; hace falta alguien que les ponga un poco en vereda, que sepa gobernar".
Al finalizar la misa el coro ha ido al completo a saludarle. ¿Se siente usted querido?Bueno, soy maestro desde hace 40 años. Los miembros del coro han tenido tiempo para aborrecerme o para quererme. Yo nunca les he pedido a los cantores que vengan, pero después de la misa todos pasan a abrazarme. La gente se da cuenta de que, además del aspecto profesional, de la música o lo que sea, hay un aspecto humano y sacerdotal de afecto, de preocuparse por el otro.
¿Cuál es su función como maestro?Dirijo la capilla musical de Santa María la Mayor. Yo vine aquí a realizar mis estudios de Teología, y luego debía volver a mi diócesis, pero me dijeron que, si quería estudiar música, podía quedarme unos cuantos años más en Roma. Después de terminar los estudios de música, ya los profesores de aquí no me dejaron irme, me dijeron que tenía que quedarme. Inmediatamente vino mi mamá a vivir aquí conmigo, y un par de meses después me llamó el maestro Bartolucci, que era el titular de Santa María la Mayor, que también estaba en la Capilla Sixtina. Como no podía acudir mucho, los canónigos le obligaron a buscar un colaborador, y me llamó a mí, para ver si quería aceptar. Le pregunté qué tendría que hacer si aceptaba, y me dijo: "Ir el domingo que viene, y dirigir". Así llegué aquí el 28 de enero del 73, y empecé este trabajo. Y desde entonces, todos los domingos. Tenemos una media de 90 funciones al año. Somos de las capillas que más actuaciones tenemos.
¿Cuánta gente integra el coro?Bueno, oscila. La base es de tenores y bajos (de hombres), y tenemos unos 30. Después, el grupo de mujeres (sopranos y contraltos) y un sexteto de viento-metal. Pero estos vienen sólo para las fiestas grandes (Pascua, por ejemplo, La Inmaculada, la Dedicación, etc.), y forman el coro extraordinario. El resto del tiempo actúa el coro normal, y la otra excepción es que durante los tiempos de Adviento y de Cuaresma no usamos el órgano.
¿Cantan a capella?Sí, ésa es la tradición, y yo creo que crea un clima propicio para la penitencia y para la espera. El Jueves Santo sí se canta el Gloria con el órgano, y ya se calla hasta la noche de la vigilia pascual.
Si eligiesen nuevo papa un domingo así, ¿también tocaría el órgano?No creo. La liturgia está antes. El Papa está al servicio de la liturgia, y de la Iglesia. Al menos yo no me atrevería a hacerlo.
¿Qué música encajaría con este momento de la Iglesia?La que hoy usted escuchó: la música del tercer domingo de Cuaresma, un canto al Señor y a la Virgen. Una misa con polifonía, sin Gloria. Creo que la música de este tiempo es adecuada al máximo para este momento en que la Iglesia está sin pontífice, con un poco de orfandad. No diría yo de tristeza, pero sí de color morado, como lo sacramentos. Tampoco es el caso de cantar un réquiem, ni mucho menos. El Papa ya no es Papa, pero vive.
¿Ha sorprendido la renuncia en Roma?Sí, aunque se podía prever, porque ya lo había dicho. Yo no me sorprendí mucho. Conociendo su modo, su persona, su estilo, siempre había pensado que lo podía hacer. Sobre todo, conociendo lo que le había dicho al periodista que escribió su libro, de que, si no se veía capaz de seguir, renunciaría. Lo que no sabíamos era el momento. Yo estaba en México cuando un amigo me comunicó la noticia, nada más levantarme por la mañana. La televisión estaba rota, pero me dijeron que el Papa acababa de renunciar.
¿Qué tipo de gesto es esa renuncia: revolucionario, profético...?Desde luego es una novedad, aunque haya casos precedentes en la historia. El que más se parece al de Benedicto es el de Celestino, los otros queda diluidos en la historia por otras razones (el cisma o lo que fuera). Celestino fue un pobre ermitaño al que llamaron para ser papa, y cuando se dio cuenta de lo que eso representaba, dijo "no, no, no, yo me voy". En definitiva, creo que la renuncia de Benedicto tiene su novedad pero que al mismo tiempo estaba ya anunciada y, eso sí, que puede sentar un precedente para el futuro. Antes lo obispos tampoco se retiraban. Uno era nombrado obispo, incluso párroco, y nadie les sacaba hasta la muerte. Sólo con la cruz. Eso cambió con Pablo VI y el Vaticano II, cuando se dijo que a los 75 años debían presentar su renuncia. Y al fin y al cabo el Papa es el obispo de Roma. Esto centra, de alguna manera, el ministerio del Papa en el hecho de ser obispo de Roma.
¿No es también un gesto de humildad, en cuanto su renuncia significa en parte una renuncia al poder?Sí, pero esto ya viene preparándose desde hace tiempo. Con Pablo VI tuvimos la renuncia a la tiara como un signo. El ofrecer a los obispos del Concilio los anillos de plata sin piedras ni historias... Con el gesto de Benedicto esto se hace todavía más evidente. No estamos hablando de un poder temporal, ni de un poder espiritual sin límites, sino queha demostrado ser el obispo de Roma en comunión con todos los obispos del mundo. Ha sido un gesto muy bonito.
Aparte del legado de la renuncia, que es un gesto que va a quedar para la historia, ¿qué va a quedar de Benedicto XVI?Va a quedar sobre todo la claridad de su pensamiento y su dimensión magisterial. Nadie puede discutir su preparación, enorme, como maestro. No todos los papas tienen el carisma de hacerlo todo. Él ha tenido éste. Nosotros, por ejemplo, esperábamos que hubiera tomado medidas para la reforma de la música litúrgica, porque él ha escrito mucho sobre esto y tiene grandes conocimientos. Pero no ha hecho nada. O no ha podido hacer nada. Le han impuesto muchas cosas en temas de gobierno. Lo sé personalmente. Además, antes ya de ser Papa él y yo teníamos mucha relación, por medio de la música sacra y la liturgia, manteníamos correspondencia... Por eso, por lo que le conozco, me extraña mucho que haya aceptado ciertas cosas.
¿Qué cree que se necesita en estos momentos en el campo de la música sacra?Todo. Porque nada de lo que se dice en el Concilio (que hay que quitar el canto gregoriano, la polifonía, que hay que admitir más instrumentos, guitarras...) es verdad. Todo es falso. Se sigue haciendo todo lo contrario: se conserva el canto gregoriano, se conserva la polifonía... Lo que hoy usted oyó aquí es una pura excepción en el campo romano. Y en las parroquias, pasando al otro extremo, se canta música ligera de muy baja categoría. Yo recuerdo que después del Concilio había unos cantos muy sencillitos pero muy dignos, con órgano, etc. La gente los cantaba y resultaba muy hermoso. En España la tradición era el canto popular religioso de antes del Concilio, pero luego se hicieron algunas cosas buenas. Aquí, en cambio, hay una invasión de mala música con mala letra.
¿Ayuda poco eso a la vivencia del misterio?Hace que la gente se aleje de la liturgia. Dicen que lo hacen para acercar a los jóvenes... pero al contrario, se alejan todos. Sólo la verdad puede atraer a la gente.
¿Es suficiente con lo que está ya escrito, y con la música que heredamos?Se ha hecho mucha música nueva, pero se tiene en el cajón. No rinde comercialmente o lo que sea. Se habla todo el tiempo de "lo que vende".
¿Usted compone?Yo tengo infinidad de música, pero no tiene el exitazo que tienen esas músicas ligeras. Hay cantos que yo puedo entender que gusten, porque son pegadizos, amansan a las fieras como se suele decir... Pero no sirven para la liturgia. La liturgia tiene sus textos, que están en el misal. Yo no me puedo inventar los textos de la liturgia. Yo tengo que pensar sólo en la música. "El pescador de hombres", por ejemplo, está muy bien para alguna celebración de la Palabra con jóvenes, alguna celebración de espiritualidad en campamentos y cosas de esas... Pero no para la liturgia.
El Papa, antes de ser papa, quería que se constituyera un Pontificio Consejo para la Música Sacra. Se lo puedo mostrar en la correspondencia. En cambio, siendo Papa, no habló más del tema. Se espantó, o se olvidó del tema, y todo esto quedó sin regular. Es difícil, tampoco un Consejo Pontificio podría resolver en seguida el problema, pero por lo menos dar unas orientaciones unos consejos, sobre los cantos que funcionan y los que no funcionan.
¿Cómo lograr introducir a la gente en la liturgia?Todo depende de los curas. Hoy en los seminarios ya no se estudia nada de música(en los pocos seminarios que quedan). Antes había buenos coros incluso en los pequeños seminarios. Yo estuve un tiempo en el de la Pontificia de Comillas en Santander. No faltaban escolanías.
¿Pero ahora los músicos sacros se han quedado sin relevo?Esto es un problema enorme, porque un laico puede ser un perfecto maestro de capilla, incluso, pero creo que para penetrar dentro de la música sacra hay que ser sacerdote. Un sacerdote tiene mayor preparación bíblica y litúrgica, sabe latín... Tiene otra sensibilidad. No sé qué va a pasar, si vamos a quedar como una memoria del pasado... A mí por ahora no falta quien me ayude. Sé que si falto un día, la música funcionará perfectamente, dentro de lo posible. Pero una cosa es que falte de vez en cuando, y otra cosa es el día que el Señor me llame. La continuidad es una preocupación.
¿Entre los grandes maestros de música sacra, a quién destacaría usted actualmente?Yo tuve el honor de entrar como maestro muy joven. En aquella época estaba Bartolucci en la Capilla Sixtina, que es un gran maestro. El anterior maestro también era un gigante dentro de la música sacra. También había un gran maestro en San Juan de Letrán, en San Pedro (no en la Sixtina). Era un honor entrar en estas basílicas pero empezaron a faltar, a morir, y las cosas empezaron a empequeñecerse, a ser más pobres. También se perdió la pretensión de tener a un gran maestro. Antes las basílicas se discutían a los buenos. El clero y los cardenales tenían mucho interés en tener el mejor maestro, y había mucha competencia. Pero actualmente no. Ya no interesa.
¿Espera que el próximo papa haga algo al respecto?Ojalá. Sólo podemos rezar por ello.
¿Espera alguno en especial? ¿Cómo sería su papa soñado?Me gustaría que pudiera continuar todo lo positivo de cada papa, porque cada papa tiene cosas extraordinarias. De Juan Pablo II, por ejemplo, admiré siempre su espiritualidad. Me asombraba, cuando íbamos a las misas privadas, encontrarlo hundido en la oración, con la sotana toda rota por detrás. Eran impresionantes su humildad y su sencillez.
En mi campo, me gustaría que lo que Benedicto quería hacer y no pudo hacer, el próximo papa lo hiciera.
¿Y no desea un papa que gobierne de verdad?Usted lo ha dicho. La Curia es un gallinero. Hace falta alguien que les ponga un poco en vereda, aunque no es fácil. No sé dónde leí que el filósofo no puede ser gobernante. Un filósofo quiere filosofar, y en ese sentido el Papa tenía su dimensión profundísima con su magisterio, y por tanto merecía alguien que le hubiera ayudado mejor a gobernar.
A mí me han hecho sudar desde el Vaticano. Porque que se desprecie y que se maltrate a las mismas instituciones de la Iglesia, no lo puedo entender. Voy a poner sólo un ejemplo: cuando fue el centenario de creación del Instituto de Música Sacra, hicieron todo lo posible para bloquear y para entorpecer las fiestas. Lo peor es que teníamos una audiencia del Papa concedida por él, e impidieron realizarla. Nos revocaron la audiencia.
¿Por celos, por malentendidos...? ¿Por qué?Porque hay personajes menores que se meten en este engranaje y hacen moverse a los de arriba como si fueran muñecos, marionetas. Piden una firma, y con eso se hace, no lo que deciden los de arriba, sino gente menor.
¿Es buen jefe el cardenal Santos Abril?Es muy buena persona, yo le quiero mucho. También ha tenido sus problemillas aquí, principalmente que no puede recibir en el departamento que le correspondería, porque todavía está ocupado por el ex cardenal. No se ha ido porque están haciendo obras en el apartamento donde tiene que ir, de momento, y entonces Santo tiene que ir y venir con el coche, cuando lo más conveniente sería que pudiera recibir aquí, in situ.
¿Le gustaría que el próximo papa tuviera alma de músico?Más alma de músico que Ratzinger ya es difícil. El otro día vi por la televisión al cardenal Maradiaga, que también es músico. Lo que pasa es que salía tocando algo cubano con un saxofón... y no sé si ésa es la música que nos interesa a nosotros. Pero, si fuera elegido, tal vez reconduciría las cosas. Podemos llevarnos mucha sorpresa, porque efectivamente, por encima de los hombres está el espíritu santo. Incluso a veces algunos creen que han elegido a uno para que haga cierta cosa... y les sale el tiro por la culata.
¿Cómo con Juan XXIII?Sí. Por eso yo confío mucho en el Espíritu Santo. Creo que el Señor nos mandará a la persona que necesitamos, y que tendrá la capacidad y las manos libres para gobernar con rectitud y justicia.
TITULARES:-No es el caso de cantar un réquiem ni de estar tristes; el Papa ya no es Papa, pero vive
-A Benedicto XVI le han impuesto muchas cosas durante su pontificado
-Ratzinger quería que se constituyera un Pontificio Consejo para la Música Sacra, pero siendo Papa no habló más del tema
-La Curia es un gallinero; hace falta alguien que les ponga un poco en vereda, que sepa gobernar
-El filósofo no puede ser gobernante; Benedicto tenía una dimensión muy profunda, pero no le ayudaron con su gobierno
-A veces los cardenales creen que han elegido a un Papa para que haga cierta cosa, y les sale el tiro por la culata


Pontificado do Papa Francisco. Análise e pistas de ação.


“o coração do rei é uma água fluente nas mãos do Senhor:
ele o inclina para qualquer parte que quiser” (Prov. XXI,1).

I. Pressupostos iniciais

Em 2005, quando da eleição do Papa Bento XVI, um expoente da teologia da libertação, o sacerdote chileno Pablo Richard, escreveu um artigo [1] no qual analisava a escolha de Joseph Ratzinger para o sólio pontifício e traçava um plano programático para os progressistas nos anos sucessivos. Este plano, verdadeiramente, foi seguido à risca por todos eles.
Papas Bento e Francisco.
Papas Bento e Francisco.
Em oito anos de Pontificado, estabeleceu-se eficazmente uma “operação boicote” a todo o magistério de Bento XVI. Suas determinações foram ignoradas, sua imagem detratada, sua palavra deturpada e seu governo sabotado. Ao fim, após uma avalanche de escândalos, “com plena liberdade e pelo bem da Igreja”[2], declarou a sua renúncia ao ministério petrino[3].
Agora, desde a conturbada convocação e realização do conclave, bem como da eleição ao Pontificado do Card. Jorge Mario Bergoglio[4], o orbe tradicionalista entrou num estado de perplexidade inicial, seguido de diversas atitudes contraditórias, que precisamos considerar. A meu ver, após a primeira reação de susto, contrastaram-se três posições: 1ª.) alguns, num esforço de contorno otimista da situação, deram largas a uma auto-alucinação apressada positiva. Estes são os entusiastas; 2ª.) outros, chocando-se de início com as primeiras exibições um tanto populistas do Papa Francisco e com a sua austeridade litúrgica, tão dissonante com o esplendor ratzingeriano, entregaram-se ao pavor, já dão tudo por perdido, se descabelam e anunciam a chegada do Armagedom. São osdesesperados; 3ª.) por fim, outros, mais cautelosos no juízo, estão considerando os fatos com calma, sem servilismos e ingenuidades, mas serena e criticamente observam a progressão dos acontecimentos. São os cautelosos. Pessoalmente, tenho feito um esforço, às vezes não demasiadamente pequeno, para ter esta última atitude.
Para isso, precisamos analisar a situação ponderadamente.

II. Análise ponderada da situação

Passada uma semana de pontificado, podemos mais calmamente, ainda que prematuramente, fazer algumas observações que talvez tenham qualquer pertinência.
É verdade que determinadas posturas do Papa Francisco são desconcertantes para o observador tradicionalista ou mesmo meramente conservador. Entretanto, creio que este papa não é facilmente enquadrável e todas as rotulações que se lhe façam correm um risco não pequeno de serem desmentidas a posteriori.
Em seus tempos de jesuíta, não perece ter sido um dos preferidos do Padre Arrupe. “O jesuíta Jorge Maria Bergoglio nos anos setenta era um ‘arrupista’, isto é, decidido seguidor do Padre Pedro Arrupe, superior geral da Companhia de Jesus entre 1965 e 1981? Não o era. O argentino tinha sido nomeado superior provincial do seu país em 1973, mas em 1974 se produziria um fato que modificaria a face da Companhia: a 32ª. Congregação Geral dos Jesuítas reformulava o sentido da ordem fundada por Santo Inácio em 1540 (…). A Igreja e a Companhia na Argentina, naqueles momentos, tinham uma estrutura muito tradicional, e a postura de Bergoglio se orientou por outra senda. Ele, que era uma pessoa de profunda espiritualidade e um homem de intensa oração, alertou seus irmãos jesuítas ‘de que se mantivessem na tradição da Companhia’ (…). Seja como for, e sem tirar a ‘reta e sã intenção de Bergoglio’, sua liderança como padre provincial diminuiu e os jesuítas se ‘dividiram entre aqueles que o respeitavam e seguiam e aqueles que iam às comunidades de base e liam a Teologia da Libertação”[5].
Imediatamente após a sua eleição, veicularam-se fotografias, vídeos e textos nos quais o Card. Bergoglio assumiu posições objetivamente ruins. No entanto, isto vale igualmente para os últimos pontífices, inclusive durante seus respectivos pontificados. Os exemplos poderiam se multiplicar aos borbotões[6]…
Para nos limitarmos ao exemplo do Papa Bento XVI, basta dizer que ele, um dia após sua eleição, afirmou diante dos cardeais que o elegeram: “eu, ao preparar-me para o serviço que é próprio do Sucessor de Pedro, desejo afirmar com vigor a vontade decidida de prosseguir no compromisso de atuação do Concílio Vaticano II”[7]. Quase como um presidente da república que jura uma constituição, o Papa Ratzinger, taxado de conservador, comprometeu-se explicitamente em aplicar o Vaticano II. Enquanto isso, Papa Francisco, celebrado com fogos de artifício pelos progressistas, até a homilia de sua missa de entronização, sequer o mencionou! Como enquadrá-lo?
Ao mesmo tempo, interessante é notar que, embora tenha tido um comportamento ecumênico, Papa Francisco, em sua primeira homilia aos cardeais, afirmou sem titubeio: “Quando não confessa Jesus Cristo, confessa o mundanismo do diabo, o mundanismo do demónio”[8]. Menos ecumênico, impossível! Nem a declaração Dominus Jesus tinha sido tão contundente.
A propósito, em dois dias de pontificado, o Papa Francisco citou quatro vezes o demônio em seus encontros com os cardeais, três vezes na Missa pro Ecclesia e uma vez na audiência do dia seguinte. Parece-me que falar do diabo não seja a prática mais progressista do mundo…
É verdade que em seu primeiro Angelus ele afirmou que o Card. Kasper é um “um teólogo estupendo”, mas, em seguida, cometeu um lapso imenso, quando disse “não julgueis que estou a fazer publicidade dos livros dos meus Cardeais”[9]. Nunca tinha visto um papa do pós-Concílio referir-se aos cardeais utilizando um pronome possessivo na primeira pessoa do singular, “meu”! Ué?!, diriam alguns, mas ele não se apresentou apenas como bispo de Roma, quase que abrindo mão de sua autoridade suprema sobre os bispos e, ainda mais, sobre os cardeais?…[10] Pois é, em Roma, é preciso saber ler também nos lapsos e nas entrelinhas[11].
Outros se desesperam ao verificar o contraste entre a liturgia ratzingeriana e a bergogliana… Certo!, existem contrastes que não agradam os olhares tradicionais empenhados neste esforço já consagradamente denominado de “reforma da reforma”.
Deixando de lado a técnica já ultrapassada de ler a história do papado colocando um papa contra outro para se escolher aquele que mais agrada ao mesmo que os contraditou artificialmente, o problema é mais amplo do que se possa perceber de início.
O primeiro dado relevante é a própria pessoa do Papa Francisco. Ele é jesuíta. Ou seja, pertence a uma ordem religiosa surgida após a chamada devotio moderna, que não se limita à espiritualidade litúrgica, mas cultiva práticas devocionais (meditação, exames de consciência, leitura espiritual, entre outras) como elemento essencial de sua espiritualidade[12].
Ademais, os jesuítas sempre foram dispensados dos ofícios litúrgicos em comum, como a missa conventual, de modo que sua formação neste aspecto segue contornos menos cerimoniais. Além do que, por seu voto de pobreza, pela austeridade característica da Companhia de Jesus e pelo seu próprio estilo mais ascético de viver, é inevitável que tais traços repercutam de algum modo em seu modo de encarar, por exemplo, a pompa nos pontificais papais. O Papa Bento XVI, de fato, além de sua formação muitíssimo mais refinada, tem uma vivência litúrgica mais marcada por um estilo monástico, beneditino, donde emana sua compreensão mais nobre da liturgia.
Papa Francisco foi presidente da Conferência Episcopal Argentina e, como tal, certamente ouviu não poucas ironias episcopais acerca do estilo litúrgico mais suntuoso de Bento XVI. Pois bem, aliada à sua austeridade pessoal, será que a tentativa de não salientar estas polêmicas não pode ser indício de que está querendo somar uma popularidade que lhe dê uma plataforma de onde possa tomar proximamente medidas impopulares?
Papa Francisco celebra Missa de encerramento do conclave.
Papa Francisco celebra Missa de encerramento do conclave.
Pessoalmente, posso dizer que a concepção litúrgica de Bento XVI, dentro daquela hermenêutica da reforma na continuidade proposta por ele em dezembro de 2005, é aquela que mais se aproxima de nossa sensibilidade doutrinal católica tradicional… Entretanto, também preciso reconhecer naquele olhar fixo do Papa Francisco para a hóstia consagrada, durante a elevação, uma fé menos ostentada, mas não menos adorante.
Evidentemente, com isso, não quero defender nenhum tipo de pauperismo atribuível aomodus celebrandi do novo Pontífice. Quero apenas salientar a ideia acima referida de que, também neste aspecto, ele não é facilmente enquadrável.
Há alguns meses atrás, um líder tradicionalista italiano dizia in off que “estamos precisando de perseguição, nos farão bem”… Na verdade, precisamos reconhecer que, em muitos ambientes ditos tradicionalistas, se antepôs um amor formalista à liturgia ao necessário zelo pela doutrina, pela piedade coadunada com uma vida santa, dando espaço a um modismo litúrgicototalmente alheio seja à santidade da Missa de Sempre[13] como ao verdadeiro espírito da liturgia defendido por Papa Bento XVI. Agora veremos quem realmente ama com zelo doutrinal e espiritual as práticas litúrgicas tradicionais (desde a Missa de Sempre até a comunhão na boca e de joelhos, a orientação do altar ad Deum, a centralidade da cruz, etc.) e quem é, digamos,embalista.
De fato, chegou a hora de nos evadirmos de qualquer superficialismo e desfraldarmos a bandeira da fé católica, que nos faz amar a liturgia tradicional por amor da santidade da Igreja e da continuidade na transmissão de seu patrimônio dogmático. Ter um papa que simbolicamente não favoreça esta compreensão pode ser ocasião para que cada um reitere sua convicção de fé, sem ceder diante das facilidades ou das tendências do momento eclesial.
Enquanto isso, os progressistas soltam rojões, dançam ao som do maculelê e gritam vivas ao “Papa Chico”, que irá “reformar a Igreja”… Estão celebrando o despertar, depois daquilo que consideram ter sido o pesadelo dos pontificados que, segundo eles, até agora, bloquearam o Concílio. Não nos impressionemos com isso. Também eles são apressados, e até demais!
Mas os progressistas nunca amaram nenhum papa. Aliás, eles são incapazes de amar qualquer coisa que seja diferente de suas próprias utopias delirantes. Eles usam o papa e o instrumentalizam, citando-o para referendarem fundamentalisticamente as suas próprias crenças exorbitantes. É o que estão fazendo agora. Chegaram até mesmo ao absurdo de usar Bento XVI, dizendo que tinha defendido a essência da teologia da libertação[14]. Imaginem o que não poderão fazer com Papa Francisco, que celebrará a Missa da Ceia do Senhor num centro de menores delinquentes[15]…
Porém, como dizia minha velha e venerável vovó, “quanto mais alto, maior o tombo”!
Não é a primeira vez que isto acontece na história da Igreja. Em 1846, foi eleito Giovanni Mastai, que tomou o nome de Pio IX. Na época, a maçonaria fez festa do norte ao sul da Itália, comemorando a eleição, enfim, de um papa liberal. Após o célebre exílio em Gaeta, porém, Pio IX deu uma guinada milagrosa em direção à tradição e tornou-se o inimigo “número um” do chamado “catolicismo liberal”, tornou-se o Papa da encíclica Quanta cura, do Syllabus, da Imaculada Conceição, da Infalibilidade Pontifícia, da Consagração do Gênero humano ao Sagrado Coração de Jesus e da extensão deste culto a toda a Igreja, tornou-se o terror de todos os modernistas do seu tempo.
De fato, a Escritura tem razão quando afirma: “cor regis in manu Domini quocumque voluerit inclinabit illud”, “o coração do rei está nas mãos do Senhor, ele o inclina para qualquer parte que quiser” (Prov. XXI,1).
Os modernistas contam apenas com os recursos naturais. Os católicos fiéis contam, sobretudo, com os meios sobrenaturais, e sabem que há mais poder em dedos que debulham o Terço e em joelhos que se dobram diante do Santíssimo Sacramento que em todos os conchavos humanos e em todas as maquinações da política eclesiástica.
“Convertimini… et dabo vobis pastores juxta cor meum et pascent vos scientia et doctrina”, “convertei-vos… e vos darei pastores segundo o meu coração, os quais vos apascentarão com ciência e doutrina” (Ier. III,14-15). Como dizia São João Eudes, “o maior sinal da ira de Deus sobre um povo e a mais terrível punição que sobre ele pode descarregar neste mundo é permitir que, em castigo dos seus crimes, venha a cair nas mãos de pastores que mais o são de nome do que de fato”[16].
Portanto, como será este pontificado depende também das nossas orações, sacrifícios e apostolados… Por isso, sem a pretensão de ser invasivo, gostaria de sugerir algumas medidas práticas como guias de ação para os próximos anos.

III. Pistas de ação

1) Multiplicar as orações e penitências pelo Soberano Pontífice. Enquanto muitos se dedicam unicamente a criticá-lo, nós, acompanhando criticamente o seu pontificado, como dissemos, sem ingenuidades e servilismos, prosseguimos, mais do que nunca, rezando pela pessoa e pelas intenções do Sucessor de Pedro. Precisamos invadir o céu em assalto, extraindo, pela mediação estratégica do Imaculado Coração de Maria, na força potentíssima do Santo Rosário, todas as graças necessárias para a restauração da Igreja. A adoração à Santíssima Eucaristia é o modo pelo qual continuamente entronizamos Cristo, pedindo incessantemente “adveniat regnum tuum”, “adveniat per Mariam”. Aliás, chegou a doer a afirmação de Bento XVI, dias depois da declaração de sua renúncia, quando disse que, então e apenas então, “nestes dias, não fáceis para mim, sentiquase fisicamente a força da oração que me proporciona o amor da Igreja, a vossa oração. Continuai a rezar por mim, pela Igreja” e, continuava ele, “pelo futuro Papa. O Senhor vos guiará”[17]. É triste saber que o Papa precisou renunciar para poder sentir um surto de orações que o sustentassem…
2) Celebrar com ainda maior solenidade e devoção a Santa Missa na forma extraordinária do Rito Romano. O Papa Bento XVI afirmou rotundamente acerca da Missa de Sempre ser esta “numquam abrogatam”[18]. Portanto, este é o momento mais importante para que celebremos ou assistamos a Santa Missa com a máxima devoção, difundindo entre todos os fiéis o mais radical apreço por esta forma litúrgica, pois “aquilo que para as gerações anteriores era sagrado, permanece sagrado e grande também para nós”[19], mesmo que alguns se sirvam de alguma interpretação falsificada do pensamento do Pontífice reinante para nos criticar.  Os modernistas lutam com todas as suas forças contra a Missa de Sempre porque sabem ser ela o compêndio inalterado das mais excelsas verdades da fé católica, o que os coloca sob grave perigo.
3) Continuar incessantemente com a “reforma da reforma” sem nenhum retrocesso. As conquistas duramente obtidas no Pontificado de Bento XVI não podem ser malbaratadas nem negociadas em nome do momento presente. De fato, são estas uma manifestação da autenticidade de nossa fé católica, “são fórmulas e ritos não privados de uma sua beleza que favorece a contemplação dos mistérios de Deus. A lex credendi torna-se assim lex orandi”[20]. Não podemos nos desencorajar em nossa reverência para com a magnificente presença de Deus em nossas ações litúrgicas. Assim como os modernistas não deixaram de cumprir vergonhosamente seus abusos durante o pontificado anterior, não podemos abandonar nossa convicção de fé em nome de uma situação momentânea adulterada pela astúcia deles.
4) Ensinar oportuna e inoportunamente a fé católica. Muitas vezes, mesmo em ambientes ditos tradicionais, descurou-se a transmissão autêntica da doutrina, dedicando-se demasiado tempo a polêmicas e querelas teológicas. De nossa parte, precisamos tomar o Catecismo em punho e ensinar a todos as verdades eficazes da nossa salvação. “Conticuit populus meus eo quod non habuerit scientiam”, “meu povo se perde por falta de conhecimento” (Os. IV,6). Mas, “fide ex audito”, “a fé vem pelo ouvir” (Rom. X,17). E, por isso, precisamos falar. Portanto, para cada missa tradicional, que haja dezenas de grupos para o estudo da doutrina cristã e, assim, nossa devoção não será sacrificada sobre o altar da nossa ignorância. Somente mentes ilustradas com a doutrina de sempre poderão aderir sem titubeios à verdadeira piedade e devoção tradicionais.
5) Aprofundar no magistério de Bento XVI. Encerrando o seu pontificado, Bento XVI deixou-nos um patrimônio magisterial valiosíssimo que, enquanto foi ensinado, nem sempre pôde ser adequadamente acompanhado, seja pelo número imenso de intervenções papais como pela sua frequência quase ininterrupta. É chegado o tempo de aprofundar. Não podemos permitir que Bento XVI passe à história simplesmente como o Papa que teve a ousadia de tirar do armário o fânon ou o camauro papais! O seu magistério consistiu numa ampla reinterpretação do Concílio Vaticano II à luz da tradição e, por isso, deve ser assimilado, refletido e transmitido às próximas gerações. A este propósito, cabe uma observação: nossa geração, testemunha e receptora do magistério espetacular de Bento XVI tem uma responsabilidade grave para com as próximas gerações, que é a de transmitir a sua visão do Concílio Vaticano II, desmistificado da áurea de intocável que lhe foi atribuída, na linha da hermenêutica da continuidade. Somente se formos firmes na reverberação desta ideia, as futuras gerações poderão, serena e desapaixonamente, considerar com objetividade o Concílio, desapegando-se dele enquanto evento, analisando-o em seus textos, sintonizando-o com o magistério precedente e reavaliando-o também através de suas consequências históricas.
6) Combater com todas as forças a teologia da libertação. Já em 1996, para os representantes das comissões de doutrina das Conferências Episcopais da América Latina, no México, o então Card. Ratzinger apontava a necessidade de se superar a teologia da libertação[21]. Efetivamente, desde aqueles tempos, este monstro que quase devorou a fé em nossa nação estava em operação discretamente, bem ao estilo de Pablo Richard, que mencionava no início deste artigo. Todavia, também neste período levantou-se uma falange de jovens católicos esclarecidos, que deram seu grito de “cansei!” a esta caterva de apóstatas, e se articularam, eletrônica e até mesmo pessoalmente, na brava resistência a seus maiores expoentes, aliás, já anciãos e às portas do dies iræ[22]. Contudo, infelizmente, as heresias não morrem com a morte de seus proponentes! Nossas armas são o magistério autêntico da Igreja e a nossa devoção e, por isso, temos de juntar forças para vencê-los, ao menos em nossa geração. Não seguimos os mesmos protocolos imundos que eles seguem, pois sabemos que “non est nobis conluctatio adversus carnem et sanguinem sed adversus principes et potestates adversus mundi rectores tenebrarum harum contra spiritalia nequitiæ in cælestibus”, “não é contra homens de carne e sangue que temos de lutar, mas contra os principados e potestades, contra os príncipes deste mundo tenebroso, contra as forças espirituais do mal nos ares” (Eph. VI,12) que agem através deles. “Hæc est victoria quæ vincit mundum fides nostra“, “Esta é a vitória que vence o mundo, a nossa fé” (I Ioan. V,4).
7) Quebrar a onipresença dos progressistas em todas as mídias possíveis. É impressionante como, nestas horas, os dinossauros da teologia da libertação voltam à baila em todas as mídias, sobretudo nos jornais e nas televisões, para vomitarem seus “dogmas” anti-católicos sem nenhuma contestação! Precisamos ser mais reativos a esta hegemonia, escrevendo aos seus respectivos superiores eclesiásticos, a fim de exigir uma intervenção disciplinar, e nos manifestando aos órgãos de imprensa, mostrando como estes senhores não representam o povo católico de modo algum. Ademais, com os recursos que tivermos, precisamos esgotar todas as possibilidades de nos fazermos ouvir em todos os meios de comunicação social, e não apenas na internet, como muitos se têm conformado em fazer.

IV. Conclusão

Como disse ao início, sem pressas, precisamos ser cautelosos em emitir juízos sobre o pontificado que se inicia, sobretudo pela imprevisibilidade da intervenção divina – a Igreja é de Deus! – e por considerar a boa fé do Pontífice.
Missa de inauguração do Ministério Petrino: Papa Francisco aos pés de Nossa Senhora.
Missa de inauguração do Ministério Petrino: Papa Francisco aos pés de Nossa Senhora.
De fato, um dos sinais mais interessantes que o Papa nos deu imediatamente foi a iniciativa de, como primeiro ato,dirigir-se a Santa Maria Maior e consagrar seu Pontificado a Nossa Senhora.  Do mesmo modo, na missa de inauguração de seu ministério Petrino, pressurosamente acorreu aos pés da Imagem da Santíssima Virgem para confiar-se a ela.
O Papa Bento XVI, em sua última viagem à Fatima no ano de 2010, augurou: “possam os sete anos que nos separam do centenário das Aparições apressar o anunciado triunfo do Coração Imaculado de Maria para glória da Santíssima”[23].
A respeito disso, traduzo umas palavras do Pe. Paul Kramer, um dos maiores combatentes de Fátima: “Remeto o testemunho do estigmatizado romano Antonio Ruffini. O Papa Pio XII autorizou a bênção de uma capela no local onde Ruffini recebeu os estigmas, na Via Appia, e Padre Tomaselli escreveu um livro sobre ele – um breve relato da vida de Ruffini. Eu mesmo conheci Ruffini há muitos anos. No início de 1990, perguntaram a Ruffini: ‘É João Paulo II, o Papa que vai fazer a Consagração da Rússia?’ Ele respondeu: ‘Não, não é João Paulo. Não será seu sucessor imediato, mas o que virá depois. Ele é o único que vai consagrar a Rússia’. Ou seja, o sucessor de Bento XVI, durante este tempo de guerra mundial e perseguição da Igreja, vai ser o único a fazer a Consagração, finalmente, e, depois, a restauração e o triunfo do Imaculado Coração começará”[24]. Ademais, “digna de nota é a sua eleição no dia treze do mês, que tem um significado especial para os devotos e os promotores da Mensagem de Fátima”[25]. A propósito, Francisco é também o nome do Pastorinho de Fátima…
Será que este Papa fará a tão sonhada Consagração da Rússia ao Imaculado Coração de Maria? Talvez, por detrás de suas comentadas “quebras de protocolo” se esconda a coragem de quebrar um protocolo maligno de censura e silenciamento de Nossa Senhora de Fátima, citada por ele, nas entrelinhas, em seu primeiro Angelus[26]…
Se o fará, não sabemos. Mas… “o coração do rei é uma água fluente nas mãos do Senhor: ele o inclina para qualquer parte que quiser” (Prov. XXI,1). Oremus pro Pontifice nostro Francisco.
* * *

[1] Cf. Richards, P.,  Crisis irreversible en la Iglesia Católica, pero otra manera de ser iglesia es posible, Costa Rica, 04.05.2005 (todas as citações eletrônicas foram consultadas por nós pela última vez em 20.03.2013).

[2] Bento XVI, S.S., Audiência geral, Vaticano, 13.02.2013.

[3] Cf. Idem, Declaratio, Vaticano, 11.02.2013. As discussões acerca da validade da renúncia de Bento XVI, quer movidas por suposições acerca de sua presumível falta de liberdade, quer por causa de alguns defeitos na gramática latina no texto da “declaratio”, a meu ver, são sanadas por suas diversas reiterações públicas, nas quais, repetidamente, alega sua total liberdade.

[4] Atualmente, alguns consideram a possibilidade de que a eleição do Papa Francisco tenha sido inválida. Contudo, sendo a renúncia de Bento XVI um ato jurídico válido (como dissemos acima, sua liberdade foi repetidamente reiterada por ele) e a eleição do Card. Bergoglio ter se consolidado pela quase totalidade dos cardeais (parece ter tido mais de noventa votos), inclusive dos ratzinguerianos, parece-me que a possibilidade sedevacantista, pelo menos neste caso e por agora, não se sustenta.

[5] Morán, J., Varios Bergoglios en un solo Francisco. La evolución del nuevo Papa, muy espiritual, que rechazó la Teología de la Liberación, pero se ha volcado en los pobres, 15.03.2013 (a tradução é nossa).

[6] A propósito, seria interessante fazer uma retrospectiva desde o pontificado do Papa Paulo VI para termos uma noção mais exata do que consistiu a revolução pós-conciliar e, assim, termos uma percepção mais clara das proporções que estas atitudes do Papa Francisco tiveram relativamente ao todo.

[7] Bento VI, S.S., Mensagem ao final da concelebração eucarística com os cardeais eleitores, 20.04.2005. Aliás, vale a pena ler as palavras originais, que foram pronunciadas em latim, e que são mais vigorosas: “Nos quoque propterea munus ingredientes quod est proprium Successoris Petri, firmam certamque voluntatem declarare volumus Concilii Vaticani Secundi continuandi exsecutionem”.

[8] Francisco, S.S., Homilia, 14.03.2013. Em seu discurso com aos representantes de outras religiões, no qual, aliás, pela primeira vez cita o Vaticano II, Papa Francisco faz uma repetida observação: “A Igreja Católica está ciente da importância que tem a promoção da amizade e do respeito entre homens e mulheres de diferentes tradições religiosas – quero sublinhar isto: promoção da amizade e do respeito entre homens e mulheres de diferentes tradições religiosas”. Idem, Discurso, 20.03.2013.

[9] Idem, Angelus, 17.03.2013.

[10] Idem, Alocução no dia da eleição, 13.03.2013.

[11] A propósito, vale lembrar que o Papa João Paulo II – que, quando se encolerizava, chegava a bater na mesa e a dizer quem é que manda –, ao apresentar-se, disse: “os Eminentíssimos Cardeais chamaram um novo Bispo de Roma”. João Paulo II, S.S., Primeira saudação aos fiéis, 16.10.1978. Não será que o Papa Francisco quis associar-se mais exatamente a esta saudação?…

[12] A este respeito, veja-se a interessante observação feita neste Fórum.

[13] Esta terminologia é, na verdade, oriunda de uma ideia expressa pelo Papa São Pio V na Bula pela qual promulga o Missa Romano, no qual “restituíram o Missal propriamente dito à norma e ao rito dos Santos Padres” (Pio V, S., Bula Quo primum tempore, n. 4). De tal modo, o rito tradicional não foi uma invenção emanada da contra-reforma do Concílio de Trento, como se diz por aí, mas é uma verdadeira restauração da liturgia segundo suas fontes mais antigas e imemoráveis.

[14] Cf. Boff, C., Entrevista, Folha de São Paulo, 11.03.2013.

[15] Sala de imprensa da Santa Sé, Comunicado, 21.03.13. É interessante notar como, mesmo que às vezes faça ou diga algo que seja mais agradável aos progressistas, também lhes confronta com verdades para eles indigestas: “Mas há ainda outra pobreza: é a pobreza espiritual dos nossos dias, que afeta gravemente também os países considerados mais ricos. É aquilo que o meu Predecessor, o amado e venerado Bento XVI, chama a ‘ditadura do relativismo’, que deixa cada um como medida de si mesmo, colocando em perigo a convivência entre os homens” (Francisco, S.S., Discurso ao corpo diplomático creditado junto à Santa Sé, 22.03.2013).

[16] Nas profecias de Jeremias, a verdade do castigo de Deus sobre o seu povo, entenda-se na Nova Lei a Igreja, é continuamente sublinhado: “Escutai bem, povo insensato e sem inteligência: vós que tendes olhos para não ver e ouvidos para não ouvir. Enquanto tiver esse povo um coração indócil e rebelde, recuará e ir-se-á embora. Foram vossas iniquidades que alteraram essa ordem, vossos pecados que vos privaram desses bens. Coisas horríveis, espantosas, ocorreram nesta terra: mentem os profetas em seus oráculos, os sacerdotes dominam pela força. E meu povo mostra-se satisfeito! Que fareis vós, quando chegar o fim?” (Ier. V,21.23.25.30-31).

[17] Bento XVI, Audiência geral, 13.02.2013. No dia seguinte, repetiu a mesma ideia ao clero de Roma: “Eu estou muito agradecido pela vossa oração, que pude sentir – como disse quarta-feira – quase fisicamente. Embora agora me retire, na oração continuo sempre unido a todos vós e tenho a certeza de que também vós estareis unidos a mim, apesar de permanecer oculto para o mundo”. Idem, Encontro com o clero de Roma, 14.02.2013.

[18] “Nunca ab-rogada”. Idem, Motu próprio Summorum Pontificum, 07.07.2007, Art. 1.

[19] Idem, Carta que acompanha o Motu próprio Summorum Pontificum, 07.07.2007.

[20] Idem, Discurso aos bispos, 19.09.2005.

[21] Card. Ratzinger, J., La situación actual de la fe y la teología, Guadalajara, 1998.

[22] Veja-se a foto da “garotada” da TL.

[23] Bento XVI, S.S., Homilia, 13.05.2010.

[24] Kramer, P., Interview.

[25] Fatima Network, News & Views – Cardinal Bergoglio Becomes First Latin American Pontiff, 13.03.2013. Ademais, Pe. Gruner também fez interessantes declarações. A propósito, num vídeo entrevista, Pe. Kramer fala sobre uma troca de correspondência entre o Pe. Gruner e o então card. Bergoglio. O mesmo assunto foi retomado num outro fórum de discussão.

[26] Cf. Francisco, S.S., Angelus, 17.03.2013.

Considerações sobre a nota do CFM a respeito do aborto


O presidente da Comissão Episcopal Pastoral para a Vida e Família da CNBB, dom João Carlos Petrini, divulgou nesta sexta-feira, 22 de março, algumas considerações a respeito de uma nota publicada pelo Conselho Federal de Medicina (CFM), que apoia o direito de aborto até a 12ª semana de gestação. A seguir, a íntegra da mensagem.

Brasília, 22 de março de 2013
CEPVF Nº 0164/13


Causou surpresa à sociedade brasileira a decisão tomada pelo Conselho Federal de Medicina, durante o I Encontro Nacional dos Conselhos de Medicina, favorável à interrupção da gravidez até a 12ª semana, como prevê a proposta do novo Código Penal, em discussão no Senado Federal. As imediatas reações contrárias a esse posicionamento demonstram a preocupação dos que defendem a vida humana desde sua concepção até a morte natural. Merece, por isso, algumas considerações.
O drama vivido pela mulher por causa de uma gravidez indesejada ou por circunstâncias que lhe dificultam sustentar a gravidez pode levá-la ao desespero e à dolorosa decisão de abortar. No entanto, é um equívoco pensar que o aborto seja a solução.
Nossa civilização foi construída apostando não na morte, mas na vitória sobre a morte. Por isso a Igreja criou hospitais, leprosários, casas para acolher deficientes físicos e psíquicos. Recorde-se, em época recente, a figura das Bem-aventuradas Madre Teresa de Calcutá e Irmã Dulce dos pobres, bem como os milhares de pessoas que, quotidianamente, se dedicam a defender e promover a vida humana e sua dignidade.
As constituições dos principais países ocidentais apresentam uma perspectiva claramente favorável à vida. A Constituição Federal do Brasil, em seu artigo 1º, afirma que a República Federativa do Brasil tem como um de seus fundamentos a dignidade da pessoa humana. E, no seu artigo 5º, garante a inviolabilidade do direito à vida.
Ajuda a evitar o aborto a implantação de políticas públicas que criem formas de amparo às mulheres grávidas nas mais variadas situações de vulnerabilidade e de alto risco, de tal modo que cada mulher, mesmo em situações de grande fragilidade, possa dar à luz seu bebê. Esta solução é a melhor tanto para a criança, que tem sua vida preservada, quanto para a mulher, que fica realizada quando consegue ter condições para levar a gravidez até o fim, evitando o drama e o trauma do aborto.
O Conselho Federal de Medicina ao se manifestar favorável ao aborto até 12 semanas parece não ter levado em consideração todos os fatores que entram em jogo nas situações que se pretendem enfrentar. Sua decisão, que não contou com a unanimidade dos Conselhos Regionais, deixa uma mensagem inequívoca: quando alguém atrapalha, pode ser eliminado.
Para justificar sua posição, o CFM evoca a autonomia da mulher e do médico, ignorando completamente a criança em gestação. Esta não é um amontoado de células sem maior significado, mas um ser humano com uma identidade biológica bem definida; com um código genético próprio, diferente do DNA da mãe. Amparado no ventre materno, o nascituro não constitui um pedaço do corpo de sua genitora, mas é um ser humano vivo com sua individualidade. A esse respeito convergem declarações de geneticistas e biomédicos.
Todos esses fatores precisam ser considerados no complexo debate sobre o aborto, reconhecendo os direitos do nascituro, dentre os quais o direito inviolável à vida que vem em primeiro lugar.
Que os legisladores sejam capazes de considerar melhor todos os aspectos da questão em pauta e que seja possível um diálogo efetivo, com abertura para alargar o uso da razão. O uso apropriado da mesma não descartaria nenhum fator, reconhecendo os direitos do nascituro, o primeiro deles, o direito inviolável à vida. Deste modo, será possível legislar em favor do verdadeiro bem das mulheres e dos nascituros, e se consolidará o Estado democrático, republicano e laico, que tanto desejamos.

+ João Carlos Petrini
Bispo de Camaçari-BA
Presidente da Comissão Episcopal Pastoral para a Vida e a Família/CNBB