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"Vós tendes como pai o demônio e quereis fazer os desejos de vosso pai"

Evangelho de São João, capítulo 8, versículos 44-47:

"44 Vós tendes como pai o demônio e quereis fazer os desejos de vosso pai. Ele era homicida desde o princípio e não permaneceu na verdade, porque a verdade não está nele. Quando diz a mentira, fala do que lhe é próprio, porque é mentiroso e pai da mentira.
45 Mas eu, porque vos digo a verdade, não me credes.
46 Quem de vós me acusará de pecado? Se vos falo a verdade, por que me não credes?
47 Quem é de Deus ouve as palavras de Deus, e se vós não as ouvis é porque não sois de Deus.".

COMENTÁRIOS dos Santos e Padres da Igreja que foram reunidos por Santo Tomás de Aquino no livro chamado de Catena Aurea:

Crisóstomo, in Ioannem, hom.53
Con este raciocinio excluyó nuestro Señor a los judíos de la descendencia de Abraham; pero como se atrevieron a mayores diciendo que su Padre era Dios, no pudo resistirlo, y los increpó diciéndoles: "Vosotros tenéis por padre el diablo".

San Agustín, in Joannem, tract. 42
Al tratar de esto, debemos evitar el caer en la herejía de los maniqueos, que enseñan la existencia de cierta naturaleza del mal y que hay ciertas gentes que con sus jefes proceden de las tinieblas y que de ello toma su principio el diablo. De aquí aseguran que procede nuestra carne. Según estas creencias consideran lo que dijo el Señor: "Vosotros tenéis por padre al diablo". Ellos serían como la naturaleza del mal y procedían de la gente enemiga y de las tinieblas.

Orígenes, in Ioannem, tom. 23
También parece que incurrieron en el mismo error que aquellos que enseñaban que la esencia del ojo que ve es diferente de la esencia del ojo enfermo, o que se desvía. Y así como en éstos no hay diferencia en cuanto a la esencia, puesto que no hay otra cosa que la causa que hizo enfermar al ojo, así la esencia del hombre es una misma, tenga o no conocimiento.

San Agustín, ut sup
Los judíos eran hijos del diablo, porque lo imitaban, no porque hubiesen nacido de él. Por esto les dice el Señor: "Y queréis cumplir los deseos de vuestro padre". He aquí por lo que sois hijos suyos, porque deseáis lo mismo que él, y no porque hayáis nacido de él. Esta es la razón por la que me queréis matar a mí, que os digo la verdad, lo mismo que el demonio tuvo envidia al hombre y le mató. Por esto sigue: "El fue homicida desde el principio". Y, efectivamente, cometió homicidio en el primer hombre que pudo, porque el hombre no puede ser muerto si antes no es hecho hombre. Es verdad que el demonio no viene armado de espada con qué herir al hombre, pero sembró su palabra corrompida y con ella mató. Por tanto, no te creas que no hay homicidio cuando das un mal consejo a tu hermano. Mas vosotros herís en la carne, porque no podéis en el alma.

Orígenes, in Joannem, tract. 24
Y téngase en cuenta que no llama al diablo homicida desde el principio porque haya cometido algún crimen de esta especie, sino por todo el género humano, a quien dio la muerte, por cuanto en Adán todos morimos.

Crisóstomo, ut sup
Y no dijo "que hacéis sus obras", sino "que cumplís sus deseos", manifestando que tanto aquél como ellos estaban ávidos de hacer muertes. Y como constantemente acusaban al Señor diciendo que no procedía de Dios, les da a conocer, aunque de una manera embozada, que estas palabras suyas eran inspiradas por el diablo. Por esto sigue: "Y no permaneció en la verdad".

San Agustín, De civ. Dei. 11, 13 et 15
Quizá alguno diga que desde el principio de su existencia ya no existió en la verdad, y que por esta razón nunca pudo ser bienaventurado, ni encontrarse con los ángeles del Señor, puesto que rehusó estar sometido a su Creador, siendo por esto falso y mentiroso. También porque no quiso vivir bajo el yugo de una sujeción santa, que es la verdad, aparentando por la soberbia una supremacía que no tiene. Todo el que sigue esta doctrina, no puede estar de acuerdo con los maniqueos, que intentan probar que el demonio tiene desde el principio cierta naturaleza de mal género como naturaleza propia. Los que con tanta vanidad piensan así no se fijan en que no dijo el Señor que el diablo era ajeno a la verdad, sino que "no permaneció en la verdad". Allí demuestra que debe entenderse que cayó de la verdad, y también lo que dice San Juan en su epístola primera: "El diablo peca desde el principio" ( 1Jn 3,8). Si comprenden esto como de naturaleza, tienen que admitir que no hay pecado alguno en el diablo, puesto que le es natural obrar así. ¿Pero qué responderemos a los testimonios de los profetas? Ya lo dice Isaías, bajo la figura del rey de Babilonia, a quien designa como diablo: "Como se ocultó el lucero que había salido por la mañana" ( Is 14,12); o lo que dice Ezequiel: "Que estuviste en las delicias del paraíso de Dios" ( Ez 28,13), lo cual, si no puede entenderse en otro sentido, hay que admitirlo en el sentido de lo que se ya ha dicho: que no permaneció en la verdad, aunque estuvo en ella al principio. Y respecto de aquellas otras palabras, que "el diablo peca desde su principio", no puede entenderse respecto del principio en que fue creado, sino desde que empezó a pecar: el pecado comenzó en él, y él fue el principio del pecado.

Orígenes, ut sup
Es uniforme vivir siempre en la verdad, así como es diverso y variable no vivir en ella. Sucede que algunos, si cabe así decirlo, andan con pasos vacilantes y tratan de mantenerse en ella, mas no lo consiguen. Otros no sufren esto, sino que quedan firmes en el peligro, según aquellas palabras del Salmo: "Los pies se me han conmovido un poco" ( Sal 72,2). Los demás se alejan de la verdad. Explica también el Salvador el motivo por qué el diablo no es afecto a la verdad, cuando dice: "porque no hay verdad en él"; esto es, porque inventa cosas vanas y es engañado por sí mismo, en lo cual es peor, porque los demás son engañados por él. Mas éste es el que se engaña a sí mismo. Pero debe examinarse por qué dice el Señor: "Que no hay verdad en él". Si es porque nunca tiene doctrina verdadera, sino que todas sus cosas son falsas, o porque no tiene participación con Jesucristo, que dijo: "Yo soy la verdad" ( Jn 14,6). Parece imposible que una creatura racional opine falsamente sobre todas las cosas y que no piense rectamente sobre cosa alguna. Pero el diablo conoce, por lo menos en esto, la verdad, porque se considera a sí mismo como ser racional. Por este motivo su naturaleza no se funda precisamente en admitir lo contrario a la verdad, esto es, el error y la desidia, como si nunca pudiera conocer la verdad.

San Agustín, De Civ Dei, 11, 14
Y cuando el Salvador dice que en el diablo no hay verdad, sujeta el juicio como si hubiésemos averiguado por qué no está en la verdad. A esto dice que es porque la verdad no está en él, pero el estaría en la verdad si hubiera permanecido en ella.
Prosigue: "Cuando habla la mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de la mentira".

San Agustín, in Joannem, tract. 42
En estas palabras quisieron ver algunos que el diablo tenía padre, e investigaron quién sería el padre del diablo; este error es de los maniqueos. El Señor llamó al diablo padre de la mentira. Pero, no todo el que miente es padre de su mentira, porque si admites una mentira de otro y la dices, tú mientes, es verdad, pero no eres el padre de aquella mentira. Mas aquél que no recibe la mentira de otro, sino que la pronuncia por sí mismo, es padre de la mentira, así como Dios es Padre de la verdad. La serpiente mató al hombre con la mentira, como si hubiere muerto con el veneno.

Teofilacto
El demonio recriminó a Dios ante los hombres, diciendo a Eva: "Porque os tiene envidia os ha prohibido comer de la fruta" ( Gén 3). Y a los hombres en otro tiempo recriminó también ante Dios, cuando dijo de Job (1,9): "¿Acaso Job adora a Dios en balde?".

Orígenes, ut sup
Véase que este nombre: "embustero", se dice tanto respecto del diablo, que engendró la mentira (como aquí se dice) "porque es mentiroso", cuanto respecto del hombre, según aquellas palabras del salmo: "Todo hombre es mentiroso" ( Sal 115,2). Porque si alguno no miente, no es hombre tan solamente; porque tanto a él como a los demás que así piensen puede decírseles: "yo he dicho que sois dioses" ( Sal 81,6); por lo que, cuando alguno miente, lo hace por su propia cuenta. Mas el Espíritu Santo habla conforme con la verdad y la sabiduría, según aquel testimonio: "porque de lo mío tomará, y lo anunciará a vosotros" ( Jn 16,14).

San Agustín, De quaest. Nov. et Vet Test., qu. 90
De otra manera el nombre "diablo" no es propio, sino común. En cualquier persona en que se noten acciones de diablo, debe decirse que aquella persona es diablo, porque este nombre viene de la acción y no de la naturaleza. Por esto llama a Caín padre de los judíos, porque, queriéndole imitar, éstos mataron al Salvador. De él recibieron la denominación de fratricidas, manifestando que mentía, aun acerca de lo suyo, para dar a conocer que cada uno peca sólo por su propia voluntad. Y como Caín fue imitador del diablo, dijo que el diablo era su padre, porque imitó sus acciones.

Alcuino
Pero como Dios es la verdad, el Hijo de Dios verdadero dice la verdad; mas los judíos, como eran hijos del diablo, se separaron de la verdad. Y por esto sigue: "Mas aunque yo os digo la verdad, no me creéis".

Orígenes, in Ioannem, tom. 25
¿Y cómo dijo esto a aquellos judíos que creyeron en El? Mas considera que alguno puede creer en un sentido y no creer en otro, como sucede con aquéllos que creen en Aquél que fue crucificado, bajo el poder de Poncio Pilato, y no creen en El en cuanto ha nacido de la Virgen María. Luego creen en El y no creen. Así pues, éstos a quienes se dirigía creían en El porque veían que hacía milagros, y no creían en las doctrinas tan profundas que les predicaba.

Crisóstomo, in Ioannem, hom.53
Y como sois enemigos de la verdad y no podéis acusarme de nada, queréis matarme. Y por esto añade: "¿Quién de vosotros me argüirá de pecado?"

Teofilacto
Como diciendo: "si sois hijos de Dios, también debéis aborrecer a los que pecan. Por lo tanto, si no podéis argüirme de pecado y me aborrecéis, sabido es que me aborrecéis con motivo de la verdad"; esto es, porque se llamaba Hijo de Dios.

Orígenes, in Ioannem, tom. 35
Esta palabra de Cristo implica una gran confianza en sí mismo, porque ningún hombre ha podido decir esto nunca con seguridad, sino sólo Nuestro Señor, que no ha cometido pecado alguno.

San Gregorio, in evang. hom. 18
Considerad aquí la mansedumbre del Señor. No desdeña manifestar por qué razón no es pecador, siendo así que, en virtud de su divinidad, podía santificar a los pecadores. Por esto añade: "El que es de Dios, oye las palabras de Dios; por eso vosotros no las oís", etc.

San Agustín, in Joannem, tract. 43
No veamos aquí la naturaleza, sino la malicia. Estos son de Dios y al mismo tiempo no lo son; en cuanto a la naturaleza, son de Dios; en cuanto a la malicia, no son de Dios. Mas esto no se dijo por aquellos que no sólo eran maliciosos por su pecado, porque esto era general a todos, sino respecto de aquellos ya conocidos porque no habrían de creer con la fe que debían para librarse de incurrir en pecado.

San Gregorio, ut sup
Cada uno pregúntese a sí mismo si percibe las palabras de Dios con el oído del alma, y comprenda de quién es. Porque hay algunos que no se dignan oír los preceptos de Dios por el oído de su cuerpo; y hay otros que los oyen por el oído de su cuerpo, pero que no los reciben con el deseo del alma. Y hay algunos que reciben con gusto las palabras de Dios, y así lloran con sus gemidos, pero cuando han pasado las lágrimas, vuelven a la iniquidad, y éstos, en verdad, no oyen la palabra de Dios, porque no quieren realizarla por medio de sus obras.

Aspectos da fé segundo Santo Tomás

PEQUENÍSSIMO TIRA-GOSTO DA segunda aula do curso "Manifesto das Sombras" e um breve aviso: as pessoas que têm enviado mensagens e e-mails querendo inscrever-se a esta altura (quando não é mais possível fazê-lo) poderão adquirir o curso completo — que provavelmente estará disponível em DVD ou noutro formato.

TRATAMENTOS DOS TIRANOS

Por Santo Tomás de Aquino

«Parece que proceder contra a crueldade dos tiranos é uma acção para ser empreendida, não pela presunção privada de uns tantos, mas antes pela autoridade pública.

«Se obter um rei pertence ao direito de uma dada multidão, não é injusto que o rei seja deposto ou tenha o seu poder restringido por essa mesma multidão se, ao tornar-se um tirano, ele abusa do poder real. Não se deve pensar que tal multidão está a actuar com infidelidade ao depor o tirano, mesmo que antes se tenha sujeitado a ele em perpetuidade, pois foi ele mesmo que mereceu que o pacto com os seus súbditos não seja cumprido pois, ao governar a multidão, ele não actuou fielmente como exige o cargo de rei» (...)

«De facto, se não há um excesso de tirania é mais útil tolerar a tirania limitada por algum tempo do que, agindo contra o tirano, envolver-se em muitos perigos mais graves que a própria tirania. Porque pode acontecer que aqueles que agem contra o tirano não sejam capazes de vencer e então o tirano ainda se enfurece mais. Mas, mesmo que se consiga vencer o tirano, deste próprio facto frequentemente nascem graves dissensões entre o povo. A multidão pode dividir-se em facções, quer durante a revolta contra o tirano, quer no processo de organizar o governo depois do tirano ser deposto. Além disso, acontece por vezes que, tendo a multidão conseguido expulsar o tirano com a ajuda de um homem, este, tendo recebido o poder, assume a tirania. Então, temendo sofrer de outro o que ele fez ao seu predecessor, ele oprime os seus súbditos com uma escravatura ainda mais séria. É frequente acontecer na tirania, que o segundo se torna mais opressor que o precedente pois, sem abandonar as antigas opressões, ele próprio, da malícia do seu coração, pensa em outras novas opressões.

«Por isso, em Siracusa, no tempo em que toda a gente desejava a morte de Dionísio, uma certa velhinha constantemente rezava para que não lhe acontecesse mal e ele vivesse mais tempo que ela. Quando o tirano soube disto, perguntou-lhe porque razão ela o fazia. E ela respondeu: “Quando eu era rapariga nós tínhamos um tirano muito cruel e eu desejava a sua morte. Quando ele foi morto, sucedeu-lhe um que era um pouco mais cruel que ele. Eu também estava ansiosa por ver o fim do seu domínio, mas então tivemos um terceiro tirano, ainda mais cruel. Este eras tu. Por isso, se tu fores levado, um pior vai suceder-te no teu lugar”» (De Regno I 6)

Aulas sobre a Sagrada Doutrina por Prof. William Bottazzini

Os textos da Suma Teológica podem ser lidos aqui (em espanhol).

Summa Theologica I pars 1ª q. 1 art. (Por que uma sacra doutrina?)

Summa Theologica I pars 1ª q. 2 art. (A sagrada doutrina é ciência?)

Summa Theologica I pars 1ª q. 3 art. (A sagrada doutrina é uma ciência única?)

Summa Theologica I pars 1ª q. 4 art. (A sagrada doutrina é ciência prática?)

Santo Tomás e o as outras filosofias

Postado no Facebook por William Bottazzini

O magistério da Igreja já declarou, através de Bento XV na Encíclica "Fausto Appetente Die" , que os ensinamentos de Santo Tomás de Aquino são os ensinamentos da própria Igreja. Isto é, há uma identificação doutrinária perfeita.

Sabendo disso, pergunta-se:

1º Se os ensinamentos dos outros filósofos estão de acordo com o pensamento de Santo Tomás de Aquino, para que estudá-los diligentemente, já que apenas vão repetir o que já se sabe ser verdadeiro?

2º Mas se são contrários ao que ensina Santo Tomás de Aquino, para que estudá-los com diligência já que claramente se contrapõem à verdade? É realmente necessário encher a cabeça com falsas filosofias? Não seria mais fácil e proveitoso ater-se desde o princípio ao que é bom, belo e verdadeiro?

Ora, vemos que, em todos os casos, apenas Santo Tomás basta para uma reta formação intelectual.

Eis a grande ordem que Pio XI dá na Encíclica "Studiorum Ducem" aos que tem desejo da verdade: "Ite ad Thomam!" - "Ide a Tomás!".

Claro que podemos aprender de outros grandes pensadores formas distintas de expressar as mesmas verdades, mas hão de ser sempre como que capelas anexas à grande catedral de palavras que é a obra do Doutor Comum.

LINGUAGEM


1. Origem: O tema da Filosofia da Linguagem ganhou força no século XX com o filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein [1889-1951] que, com sua obra, o Tratado Lógico-Filosófico, de 1929, sustentara aquela que seria a sua tese fundamental: a função da linguagem é descrever a realidade, porque em rigor nada pode ser dado fora da linguagem. Por Filosofia da Linguagem entende-se o ramo da filosofia que estuda a essência e natureza dos fenômenos lingüísticos. Ela trata, de um ponto de vista filosófico, da natureza do significado lingüístico, da referência, do uso da linguagem, do aprendizado da linguagem, da criatividade dos falantes, da compreensão da linguagem, da interpretação, da tradução, de aspectos lingüísticos do pensamento e da experiência. Trata também do estudo da sintaxe, da semântica, da pragmática e da referência. A investigação filosófica da linguagem pode ser encontrada já nos textos de Platão, Aristóteles e autores estóicos. Desde a Escolástica de Tomás de Aquino, que via na linguagem um instrumento de comunicação dos conceitos e de Guilherme de Ockham, que via na linguagem nominal a substituição dos mesmos, via-se em filosofia uma importante retomada da análise da linguagem. Do termo latino sermoonis, deriva o sentido de linguagem, ou seja, modo de expressão por meio de sinais intersubjetivos que permitem a comunicação, embora sua origem etimológica esteja em linguaae. Aqui tomamos Filosofia da Linguagem para significar, em Tomás de Aquino, o estudo dos sentidos com que os conceitos são significados pelos nomes.Em Tomás de Aquino encontramos uma profunda análise filosófica da linguagem. É justamente neste sentido que aqui tomamos Filosofia da Linguagem Tomista.
2. A Filosofia da Linguagem Tomista: (a) Onde?: Tomás de Aquino [1225-1274] não escreveu sistematicamente algum tratado onde expusesse sua teoria da linguagem. Não obstante, em diversas obras de sua Opera Omnia, discute e analisa a linguagem. Destacamos aqui especialmente as doutrinas encontradas nas principais obras: Summa Theologiae; Contra Gentiles; De veritate; De anima; Sententia Libri De anima; Sententiam super Metaphysicam, De natura verbi intellectus, De interpretatione, De fallacis, De demonstratione, De quatuor oppositis, In II Analyticos posteriora etc. (b) Método: A Filosofia da Linguagem supõe a Lógica. O método para a demonstração de qualquer conhecimento é próprio da lógica. Ora, o científico é conhecimento que supõe princípios.Portanto, a exposição e análise destes princípios são estudadas pela gnosiologiae pela lógica. Tais princípios têm lugar de destaque na Metafísica, quando identificados como os primeiros princípios do conhecimento. [STh I,q14,a11] e nas obras em que o Aquinate refere-se diretamente à linguagem. (c) Intenção: Como já advertimos o vocábulo linguagem não é usado no contexto tomista.Nele serão apresentados os termos: palavra, conceito, verbo, nome etc.
2.1. A formação da palavra pensada: O estudo do modo como é formada a palavra mental ou o conceito é fundamental para entender-se o modo como o conceito é expresso. Por esta razão, destaca-se neste ponto a doutrina tomista da formação da palavra pensada, ou do conceito.
(aA simples apreensão: a simples apreensão é o ato por meio do qual o intelecto conhece alguma essência, na medida em que simultaneamente afirma ou nega, por cujo conhecimento produz-se o conceito. Em outras palavras, por apreensão simples entende-se o ato, por meio do qual, o intelecto apreende de modo absoluto, a seu modo e tornando o que apreende semelhante a si mesmo, algo do real [STh.I,q30,a3,ad2;In II Sent.d24,q3,a1,c]. Por isso, o Aquinate, seguindo o que Aristóteles afirmara, denominou a simples apreensão deintelecção indivisível. Por intelecção indivisível entende-se a intelecção absoluta que o intelecto produz, por si mesmo, da qüididade de alguma coisa [In I Periher. lec. 3,n.3].
(bO singular: O intelecto produz o conceito, a partir do que considera da realidade. Mas a realidade, fora da mente, apresenta-se em sua existência singular. O que é o singular? Por singular entende-se algo individual, de nenhum modo comunicável a muitos [STh.I,q11,a3,c], cuja nota essencial é ser único e distinto de todos os demais [STh.I,q13,a9,c], de tal maneira que não pode ser definido [STh.I,q29,a1,ad1]. Do que se segue, que o singular não é apto naturalmente a ser predicado de muitos, senão de um só, ou seja, de si mesmo [In I Periher. lec.10]. Neste sentido, o singular é o que pode ser mostrado, designado, apontado ou indicado com o dedo [STh.I,q30,a4,c]. Assim sendo, o intelecto apreende, por abstração, a natureza do singular, de um modo mental, universal e a expressa por um conceito. Mas o que é abstração?
(cA abstração: Por abstração entende-se o ato de abstrair, que é o ato que o intelecto faz quando apreende e torna universal e semelhante a si mesmo, uma realidade singular que existe fora do próprio intelecto. Abstrair é separar de algo singular toda a sua materialidade e movimento [In II Sent.d2,q2,a2,ad4; STh.I,q55,a2,ad2]. Neste sentido, a abstração significa o ato intelectual, por meio do qual o próprio intelecto torna inteligível o que ele considera e que existe fora da mente, de modo singular, sensível e individual. No ato do conhecimento, a abstração é o primeiro e mais nobre ato do intelecto, como sendo a sua mais perfeita operação [STh.I-II,q4,a6,ad3]. Em outras palavras, a abstração é o modo pelo qual o intelecto processa o conhecimento do real concreto, inclinando-se a ler por dentro - intus legere - a natureza, a essência do real concreto que ele considera, pois só abstraindo-a de sua sensibilidade pode ele conhecer a sua forma em ato [CG.I,44], a sua natureza, já que para conhecer o singular é sempre necessário abstrair [STh.II-II,q173,a3,c]. Mas o que busca o intelecto? O intelecto quando abstrai busca considerar o singular em sua universalidade; busca, portanto, produzir uma representação universal do singular [STh.I,q85,a2,ad2], ou seja, o intelecto produz uma similitude universal, inteligível do que no real existe de modo singular e material. Mas se o intelecto ordena-se a produzir, pela abstração, uma similitude universal do que considera do real, a primeira questão, a saber, é: o que é universal?
(dO Universal: Etimologicamente, universal significa unum versus alia, um que se verte em muitos. Em seu significado real, universal é o que por natureza é apto a predicar-se de muitos [In I Perih. lec10]. Ora, se o universal é o que é apto de predicar-se de muitos, isso significa que o que é universal é comum de muitos. Do que se segue, que universal e comum de muitos são sinônimos [In I De trin.lec.1; In VII Met. lec 13]. Cabe frisar que o intelecto somente produz o universal por abstração [STH.I-II,q29,a6,c], pois o intelecto, pela abstração, ao produzir o universal, concebe o conceito, a partir do qual se expressa a essência universal da coisa particular, que ele considerou. Assim, pois, algo é considerado universal não somente quando o nome predica-se de muitos, mas, também, quando o que é significado pelo nome, pode dar-se em muitos [In I Perih. lec.10]. Cabe, ainda, distinguir o universal lógico do universal metafísico: o universal considerado em si mesmo, em seu conteúdo real e metafísico, é o universal metafísico; o universal enquanto conceito universal, desde um ponto de vista de sua predicação, é o universal lógico [In VII Met. lec13]. O universal lógico é real, porém abstrato [De ente et ess. c3]. Em face disso, cabe saber o que é o conceito.
(eO conceito: O conceito é fruto da concepção que o intelecto faz pela abstração, ao considerar a universalidade da natureza de algo singular. Porconcepção entende-se, neste contexto da lógica, a geração ou a produção de um conceito, por parte do intelecto [STh. III,q13,a12,c]. Pela concepção o intelecto produz uma palavra ou verbo mental, no qual se encontra a similitude inteligível abstraída da coisa concreta, sem que com isso se estabeleça uma identidade entre natureza que concebe e a natureza concebida, pois o que o intelecto produz é uma similitude do objeto real [STh.q27,a2,ad2]. O conceito é uma vozmental, cujo sinal sensível é um nome que indica certo significado [In I Sent.d2,q1,a3]. Por isso, aquelas simples concepções que são produzidas pelo intelecto são vozes mentais - palavras interiores - [CG.IV,11] que significam alguma coisa [In I Perih.lec.16]. Alguns conceitos, por razão de sua universalidade, são mais abrangentes do que outros, como o conceito animalque é mais extenso do que o conceito homem, já que aquele se estende e se predica de mais realidades do que este. Ao contrário, o conceito homem é mais compreensível do que o de animal, porque é menos extenso do que aquele. Esta distinção, segundo a universalidade, é o que determina a extensão e acompreensão do conceito. Exigem-se, para a expressão do verbo mental, os sinais lingüísticos, que por meio de palavras, nomes e verbos expressam o conceito e o seu significado.
2.2. A formação da palavra expressa: A palavra pensada ou o verbo mental, como o denomina o Aquinate, é a expressão inteligível do conhecimento da realidade sensível. Contudo, a palavra mental pode ser comunicada por sinais e estabelecer uma comunicação: eis a linguagem. Neste estudo da formação da palavra expressa estudam-se a formação da linguagem, bem como a articulação entre o nome, o verbo e o seu significado.
(aA linguagem: O conhecimento intelectual do homem traduz-se, exteriormente, num conjunto de sinais sensíveis, falados ou escritos, que compõem a linguagem humana. O que é um sinal? Sinal é aquilo que serve para o conhecimento de outro [STh.III,q60,a4,c], ou seja, é o que se institui para significar outra coisa. A linguagem humana é composta por sinais da fala e daescrita. A linguagem falada é expressão da fala. A fala é a manifestação, pela voz, da palavra interior que se concebe com a mente [De ver.q.9,a4]. A linguagem escrita é a expressão gramatical da linguagem falada. O que é expressão gramatical? Em primeiro lugar convém saber o que é a ciência da gramática no contexto da filosofia tomista. A gramática é a ciência, por cujo hábito, o homem tem a faculdade de falar corretamente [STh.I-II,q56,a3,c]. A faculdade de falar corretamente, também, manifesta-se na escrita. A ciência da escrita é aLiteratura. A Literatura é, em outras palavras, a ciência das letras. As letras são, pois, sinais das vozes mentais [In I Perih.lec2]. Tanto falada, quanto escritas as vozes formam a linguagem. Assim, pois, a linguagem é formada pela palavramental que pode ser apenas pensada ou mesmo proferidafalada e pela palavraescrita, que sempre representa a própria palavra mental mediante um sinal visível, impresso. Portanto, a parte elementar da linguagem é a palavra. Mas o que é a palavra?
(bA palavra: é uma voz convencional significativa de um conceito, que por sua vez é uma similitude da coisa [In I Perih. lec.10; STh.I,q13,a1], produzida pelo intelecto ao abstrair da realidade sua similitude inteligível [De nat. verbi intellectus]. O que é a voz? A voz é um sinal material, sensível da palavra, que permite a sua comunicação aos demais homens [In I Perih. lec.4] e consiste na emissão oral dos sons como efeito orgânico das cordas vocais [STh.I,q51,a3,obj4]. A palavra significa a coisa mediante o conceito, pois segundo o modo como entendemos algo, assim o nomeamos [STh.I,q13,a1]. Mas o que é nomear? Nomear é dar nome. O que é o nome?
(cO nome: o nome é uma voz significativa, isto é, uma voz que tem significado [In I Perih. lec.4]. Em síntese, o nome é um sinal inteligível do conceito [In IX Met. lec.3] manifesto numa palavra falada ou escrita. Uma coisa é a etimologia do nome, que indica a sua origem e outra coisa é a significação do nome, que indica o seu significado. Da etimologia conhece-se a origem de um nome para dar significado a algo. A significação do nome dá-se, segundo aquilo a que é imposto o nome significar [STh.II-II,q92,a1,ad2; I,q31,a1,ad1]. Se os nomes designam as coisas, os substantivos, os verbos designam os atos das coisas, seus movimentos e paixões. Por fim, cabe analisar o que tanto na linguagem falada, quanto escrita, serve para conectar, predicar as palavras e os nomes entre si. Eis o verbo. O que é o verbo? O verbo é uma voz significativa declinável com o tempo -presentepassado e futuro-, utilizado, às vezes, como substantivo ou considerado em si mesmo, em seu ato abstrato, no infinitivo [In I Perih. lec5].Pelo que vimos anteriormente, embora um nome por sua origem etimológica sirva para significar algo, por seu uso e convenção pode ser tomado para significar outra coisa, como o nome cão que significa o animal, mas que pode ser tomado para significar a constelação. É a isso que se refere o significado dos conceitos.
(dO significado: Como vimos, mediante um nome, os conceitos podem ser utilizados para significar outras coisas. E isso ocorre porque se distingue o significado de uma palavra, do modo como é utilizado para significar [CG.I,30]. Neste sentido torna-se evidente que os termos da linguagem, como as palavras e os nomes, nem sempre conservam o mesmo significado. Por este motivo, cabe estabelecer a seguinte divisão: termo unívoco diz-se do nome que significa uma mesma essência, que se diz de uma única natureza, ou seja, a conveniência do nome com a natureza [S.Theo.I,q5,a6,ad3/q13,a10,c/In II Sent. 22,1,3,ad2], como quando se toma o nome coelho para designar a uma espécie de animal e que conserva sempre este mesmo sentido; termo equívoco indica a indução de significar várias coisas por um mesmo nome [C.G.4,49]. É sinônimo de ambigüidade, onde não se toma a similitude entre as realidades, mas a unidade do nome [C.G.1,33]. Equívoco diz-se da não proporcionalidade entre o nome e a essência, ou seja, o nome é comum, mas as substâncias diversas [S.Theo.I,q4,a2,c], como quando se toma o nome quarto para significar um número ordinal ou um cômodo da casa e, por fim, termo análogo diz-se de algo que comumente se aplica a muitos [In I Sent.22,1,3,ad2], segundo uma comparação por proporção [S.Theo.I,13,a5,c], em que o nome, segundo um significado aceito, é posto na definição do mesmo nome, com outro significado [S.Theo.I,13,a10,c], como quando se toma o nome liberdade para aplicá-lo ao sentido moral ou para usá-lo no sentido penal.
(eA oposição dos conceitos: Conceitos opostos são os que significam atributos que não podem inerir simultaneamente, num mesmo sujeito [In X Met.lec10]. Oposição consiste em afirma e negar ao mesmo tempo, como afirmar branco e não-branco, de um mesmo sujeito [STh.I-II,q35,a4,c; In I Perih.lec11]. Distingue-se em oposição própria e imprópria. A oposição própria é a que se dá por repugnância, mas com certa relação entre si, como entre virtude e vício. A oposição imprópria se dá, também, por repugnância, mas entre coisas que não se relacionam entre si, como a oposição entre virtude e pedra. A oposição própria pode ser por contradição, por privação, por contrariedade e por relação. Aoposição por contradição se dá entre conceitos que se excluem por negação, como a que se dá entre homem e não-homem. A oposição por privação é a que se dá por carência de perfeição no sujeito, como a que se dá entre pedra e visão, pois a pedra não é vidente, nem cega. A oposição por contrariedade é a que se dá entre conceitos que são contrários entre si só pela espécie, mas não pelo gênero, como a que se dá entre os vícios prodigalidade e avareza. A oposição por relação é a que se dá entre conceitos que se relacionam entre si, mas que guardam oposição, como a que se dá entre os conceitos de pai e filho.